Ante situaciones extremas, de miedo o de peligro, el cuerpo está programado para huir y alejarse del peligro. En otras palabras, estamos diseñados para asegurar nuestra supervivencia, y con ella la de nuestra especie.

En estas situaciones potencialmente peligrosas, las glándulas suprarrenales se hiperactivan y producen la adrenalina, una hormona que permite que todos los músculos del cuerpo estén preparados para un gran esfuerzo físico. Es por ello por lo que, ante situaciones de verdadero pánico el cuerpo humano puede hacer cosas  casi sobrenaturales: como correr con una pierna rota sin apenas sentir dolor.