¿Tristeza o depresión?

 

imagen depresión llanto

Comúnmente escuchamos el término de depresión y lo asociamos con distintas situaciones de tristeza y malestar emocional profundo que puede vivir una persona. Sin embargo, ¿sabes cómo diferenciar entre una situación de tristeza y cuando alguien padece de depresión? ¿Te gustaría saber qué pasa cuando alguien está deprimido?

La depresión es una enfermedad  en la que participan cuestiones genéticas, cambios en el funcionamiento cerebral, aspectos psicológicos, sociales y de estrés. La depresión se puede desencadenar por distintas situaciones tales como: la muerte de un ser querido o alguna pérdida; enfrentar problemas laborales, de pareja o familiares; ante la noticia o el padecer alguna enfermedad; al estar viviendo un divorcio; como parte de alguna crisis de vida; ente muchas otras. En la depresión se producen cambios a nivel cerebral  en dónde se ven afectados los niveles de norepinefrina y serotonina (componentes bioquímicos responsables de la respuesta emocional).

Lo que diferencia a la depresión de las situaciones de tristeza es el tiempo que dura el malestar emocional. La depresión se caracteriza por un estado de tristeza profunda y una pérdida de interés o placer que perduran durante al menos dos semanas y que están presentes la mayor parte del día. Si bien podemos sentirnos tristes en muchos momentos, estas emociones pueden ceder en poco tiempo, pero en otras ocasiones el estado depresivo puede permanecer por más tiempos, semanas meses o años.

Algunos de los síntomas de la depresión son:

Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, lo que puede implicar sentir:

  • Amargura o desesperanza
  • Ganas de llorar, con lagrimas o sin ellas
  • Ideas de inferioridad (sentirte mal contigo mismo, sentirte menos)
  • Sensación de incapacidad (no puedo, no soy suficiente…)
  • Sensibilidad extrema

Falta de interés e incapacidad para sentir placer, alegría o disfrutar:

  • Apatía o aburrimiento
  • Disminución de la actividad en el trabajo o en actividades que te gustaban
  • Fatiga general o cansancio sin razón
  • Pérdida o aumento importante de peso
  • Pérdida o aumento del apetito
  • Insomnio o hipersomnia (no poder dormir o dormir mucho – más de 10 horas)
  • Agitación o pérdida de energía
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos
  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse
  • Indecisión , no poder decidir o solucionar problemas que antes solucionábamos
  • Pensamientos recurrentes de muerte

También se asocia con:

  • Brotes de mal humor
  • Enojo con otras personas
  • Enojo con uno mismo
  • Irritación
  • Tendencia a afligirse por todo
  • Retraimiento social  (evitar estar con otras personas)
  • Sensación de soledad o desconfianza
  • Descuido en el arreglo personal
  • Pesadillas o sueños tristes
  • Malestares físicos (dolores generales o de cabeza, espalda, estómago y enfermedades frecuentes)
  • Adicciones
  • Falta de esperanza en el futuro

Si tienes varios de estos síntomas y han perdurado por más de dos semanas es importante buscar ayuda. Todas las personas podemos sentirnos deprimidas alguna vez en la vida. Hay quienes  no identifican que lo que les pasa es que están deprimidos porque se han acostumbrado a vivir en ese estado por mucho tiempo y lo consideran  “normal.”

La depresión disminuye la calidad de vida,  la productividad y el rendimiento escolar; afecta las relaciones familiares y personales y de no ser atendida puede llevar a la incapacidad. Se estima que en el 2020 la depresión será la segunda enfermedad con más casos y la segunda causa  de años de vida saludable perdidos a nivel mundial (OMS).  En México, 1 de cada 5 personas tiene depresión y sólo 1 de cada 10 recibe atención.

No tienes que seguir esperando a ver “cuando se te quita” y continuar pensando cosas como: “nada vale la pena”, “no tengo ganas de hacer nada”, “soy un inútil”, “no puedo dormir…”, “pienso en cosas negativas…”, “no tengo ganas de levantarme”. 

No se trata de “echarle ganas», pedir ayuda de un especialista es clave. Los profesionales de la salud mental como los psicólogos y psiquiatras son quienes mejor pueden ayudar mediante la terapia psicológica y en ocasiones el uso de medicamentos específicos. Los profesionales de la salud mental  ayudan a prevenir y enfrentar estos problemas emocionales. Acudir a terapia no es “cosa de locos”.  

Aprender sobre nuestras emociones y cómo manejarlas nos ayuda a conocernos mejor y construir la vida que queremos.

 

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