colecho-hijos-bebes-ninos-padres-dormir-habitacion-cuna-misma_cama-crecer-crecimiento-etapas_CLAIMA20150319_2713_4 by. Mtra. Patricia Escalante Serrano

Cualquiera diría que ver crecer a los hijos es bello, pero muchas veces no es así. Cuando los hijos están aún en el vientre se tienen nueves meses de preparación emocional para la gran llegada; no solo los padres comienzan a informarse autodidácticamente de todo lo que tendrán que hacer para cuidar del bebé, las tías, el pediatra, las amigas y hasta la suegra, nos dirán como es la mejor manera de cuidar, embellecer, criar, educar, complacer, reprender… a ese nuevo ser tan esperado y amado.

Entonces, todo esta listo; es como en una competencia… en sus marcas, listos, fueraaaaa!!!, el bebé nace y solo hace falta poner en practica todo, todo, todo, lo apuntado en notas mentales y literales que teníamos reservadas en una caja enorme. Torpemente los padres aplican las recomendaciones; poco a poco, se convierten en expertos habilidosos en despertarse para dar leche a media noche, para hacerlo reír, para hacer que obedezca, para hacer un poco de trampa y darle las verduras que odia… el deseo más fuerte es que los hijos tengan todo a su alcance para poder desarrollarse de la mejor manera, justo es lo que provoca que ya no necesiten que uno le sostenga la mamila, ni que le limpien el trasero cuando va al baño, ni que lo tallen cuando se está bañando, o que lo sostengan cuando camina.

Resulta que los bebés que tanto necesitaron de nuestros cuidados ahora lo pueden hacer todo solos, bueno al menos todo aquello que les había costado tanto en un principio; esto causa frustración y enojo, las lagrimas de los padres muchas veces no solo son de felicidad cuando los hijos aprenden; por ello es necesario hablar de esto, todo aquello que cause sentimientos negativos es mejor hablarlo, si no se quedan en nuestra mente y de alguna manera salen, en formas muy variadas, una de ellas es la detención del desarrollo de los hijos. Muchas veces lo hacemos sin querer, poniendo pretextos como: “no le doy verduras porque no se las come”, “lo baño porque no se talla bien”, “se duerme conmigo porque le da miedo”, “le sigo dando pecho aunque ya pasa del año de edad porque no lo quiere dejar”.

Cuando un niño ha alcanzado la maduración para realizar ciertas tareas tenemos que alentarlo para que las siga haciendo, si la motricidad del niño ya es apta para hacer cosas por si solo, tenemos que dejarlo que lo haga solo, nuestra tarea será lograr que cada vez lo haga mejor, hasta que ya no necesite tampoco de nuestras instrucciones; ¡instrucciones!, no de nuestras manos. Cuando nosotros hacemos estas tareas por ellos no solo detenemos su habilidad motriz, sino invadimos la privacidad de su cuerpo; lo mismo sucede cuando incluso ellos mismos nos piden ya bañarse solos, pues no solo quieren disfrutar del baño a solas, si no que comienzan a tener la necesidad de conocer en privado su cuerpo, y bueno quien no se ha dejado jabón en el cabello, no pasa nada, poco a poco uno aprende.

En tema de comida es importante el ejemplo, verte comer mal, a deshoras y cualquier chatarra, crea en ellos hábitos alimenticios que no solo detienen su crecimiento físicamente sino que pueden tender hacia la obesidad. Tú eres el adulto que pone las reglas en casa, la comida sana es para alimentar el cuerpo y la dulce para alimentar su sonrisa, pero recuerda que la sonrisa también se la puedes sacar con otras cosas. En cuestión de comida también entra el tema del amamantar a una edad donde ya no es necesario; la leche materna es indispensable como alimento exclusivo en los primeros meses de vida, y después su cuerpo necesitará otros nutrientes por lo que se recomienda prolongar la lactancia hasta el primer año; cuando después de este momento se le sigue dando pecho y ya no la necesita no solo dañaras sus dientes por venir, también su capacidad para desprenderse de ti y enfrentar otras problemáticas de la vida.

Otra de las formas en las que sale nuestro enojo porque los hijos ya no nos necesiten es al dormirlos con nosotros; de hecho los hijos nunca deberían de dormir con los adultos, conforme van creciendo y nos necesitan menos, es necesario alejarlos de la cama de los padres, primero porque los padres tienen otras necesidades que cubrir en su cama en donde no están permitidos los hijos; también porque ellos necesitan su espacio y sobre todo para que desarrollen y disfruten el estar solos, saber que nada malo pasará si incluso se cuidan ellos mismos, que pueden confiar en las palabras de los padres, de sus enseñanzas y amor.

Se necesita sobre todo amor para ver crecer a los hijos, tolerar que ya no nos necesiten, soltarlos en cuanto puedan hacer las cosas por si solos, sin detenerlos solo por pensar que lo hacen “mal según nosotros”… soltemos a los hijos con amor, ellos pueden!!! … y nosotros!!…

By. Mtra. Patricia Escalante Serrano

 

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